Nosotros, las personas tenemos nuestras propias necesidades, principalmente como ya he dicho en entradas anteriores, la sexualidad. Esta vez cabe concretar la pasión por otros tipos de placeres algo más cotidianos y no tan limitados moralmente.
El placer de estos satisface nuestro cerebro así que como tal se podría denominar salud mental.
El bienestar y salud mental se consigue recibiendo placer por el medio exterior y a veces interior. A menudo recurrimos a otras personas para satisfacer nuestras necesidades, que no tienen que ser siempre sexuales, al contrario, en momentos de satisfacción personal dejamos estos pensamientos a un lado y simplemente disfrutamos como personas que somos. ¿Y tú, vivirías sin sexo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario